Revisión de Supreme Ruler 2010

La ambici√≥n no siempre es buena en el dise√Īo de juegos de estrategia. Cuando los desarrolladores van demasiado lejos, a menudo terminan con una interfaz que juega como un rompecabezas de l√≥gica, o tantas estad√≠sticas que ser√≠a menos doloroso golpearse en la cara con un libro de texto de econom√≠a. As√≠ que es un milagro que Supreme Ruler 2010 sea francamente f√°cil de usar. A pesar de que la producci√≥n de BattleGoat Studios es tan elaborada como cualquier otra cosa de este lado del SuperPower 2, que parece un ancla de barco, esta es una simulaci√≥n geopol√≠tica jugable y agradable. La complejidad y la accesibilidad rara vez est√°n tan bien equilibradas en un juego de estrategia.

De acuerdo, esto no parece muy atractivo, pero créenos, la interfaz de usuario es más amigable de lo que parece a primera vista.De acuerdo, esto no parece muy atractivo, pero créenos, la interfaz de usuario es más amigable de lo que parece a primera vista.

Sin embargo, las primeras impresiones no te dejarán con esa idea. BattleGoat y el editor Strategy First envían el juego con un denso manual de 150 páginas y tutoriales concisos sin interactividad, aparte de la que proporciona la lectura de docenas de cuadros de texto. La historia de fondo también es compleja. Se necesitan cuatro páginas para contar la historia de un Estados Unidos endeudado, que se autodestruye económicamente y se lleva consigo al resto del planeta. La OPEP reacciona a los problemas estadounidenses cambiando la moneda petrolera mundial de billetes verdes a euros a mediados de 2005, y esto provoca la mayor caída del mercado de la historia. Las economías están tan devastadas que la mayoría de las naciones se dividen a lo largo de líneas regionales y étnicas. Cuando el juego comienza en 2010, EE. UU. Es una colección de estados independientes, las provincias canadienses han abandonado la confederación, Europa se ha dividido en feudos que recuerdan a la época medieval, y así sucesivamente.

Est√°s metido en este l√≠o como gobernante de uno de estos nuevos territorios independientes. El juego puede ser por turnos o en tiempo real. Ambos funcionan de manera similar, aunque jugar por turnos ralentiza tanto la acci√≥n que es una mejor opci√≥n ir en tiempo real y ajustar la velocidad o pausar el juego cada vez que se acumulan cat√°strofes. Los objetivos var√≠an, ya sea intentando emerger como el estado l√≠der en una regi√≥n espec√≠fica en un par de docenas de escenarios (reunificar a Canad√°, volver a unir a China por la fuerza, apoderarse del Medio Oriente con un Israel-Jordania unificado, y as√≠ sucesivamente) repartidos por el mundo o intentando conquistar el planeta en la campa√Īa global.

La dificultad var√≠a seg√ļn su elecci√≥n aqu√≠, por supuesto. Asumir, bueno, a todo el mundo como el nuevo estado libre de Escocia es mucho m√°s dif√≠cil que simplemente ayudar a Alabama a ganarse a sus vecinos en lo que sol√≠a ser el sureste de Estados Unidos. Tambi√©n hay muchas naciones en el mundo, y pr√°cticamente todas las provincias, estados o territorios de Am√©rica del Norte, Europa, Asia, √Āfrica y Australia deciden hacerlo solos. Cada uno de estos mini-estados tambi√©n est√° completamente modelado con gobiernos, fuerzas militares, econom√≠as, recursos naturales, servicios sociales, sistemas tributarios, etc.

Independientemente del modo de juego que elija, los ministros del gabinete evitan que los juegos se vuelvan difíciles de manejar. En lugar de manejar todos los asuntos de un estado por su cuenta, contrata ministros de un grupo de candidatos para que se ocupen de seis carteras (defensa, operaciones militares, estado, tesorería, comercio e interior) y mantenga la vista en el panorama general. Las políticas se establecen asignando prioridades a cada miembro del gabinete, como pedirle al ministro del Interior que mejore la tecnología de la nación, o al ministro de Estado que socave secretamente a los enemigos, o al ministro de Comercio que produzca productos para la exportación. Cada movimiento tiene sus pros y sus contras, por lo que no hay atajos cuando se trata de hacer felices a sus ciudadanos. Ordene a su ministro del interior que mejore la red de seguridad social, por ejemplo, y esto establece un tira y afloja entre los programas de asistencia social y el ejército.

Las decisiones se toman en gran medida a través de los ministros, a quienes se les puede decir qué hacer como todos los buenos lacayos del gobierno.Las decisiones se toman en gran medida a través de los ministros, a quienes se les puede decir qué hacer como todos los buenos lacayos del gobierno.

Y dado que los ministros vienen con nombres, biograf√≠as detalladas, personalidades y tendencias pol√≠ticas (conservadoras, moderadas y liberales) que afectan su desempe√Īo, los trabajos no siempre se hacen como se esperaba. Ponga a la persona equivocada en el lugar equivocado y realmente puede tener un ministro luchando contra sus ideas a menos que decida microgestionar y bloquear las √≥rdenes para que no puedan cambiarlas. Aprendimos por experiencia personal que simplemente no es una buena idea contratar a un liberal flam√≠gero para que dirija el departamento de defensa de Ontario mientras se planifica una acumulaci√≥n militar encubierta con la que aplastar a Quebec.

El √ļnico problema con el sistema ministerial es que hace que Supreme Ruler 2010 funcione demasiado en piloto autom√°tico. Consiga un buen equilibrio de ministros que reflejen sus valores y la naci√≥n tararee por s√≠ sola hasta que tenga que tomar decisiones importantes, como firmar tratados o declarar la guerra. Por supuesto, puede tomar todas las decisiones personalmente, pero los ministros hacen un trabajo tan bueno que es m√°s f√°cil y a menudo m√°s efectivo sentarse y dejar que ellos hagan el trabajo pesado.

La guerra no es muy complicada y el éxito es casi automático si se les da a los ministros de defensa y operaciones militares las órdenes correctas.La guerra no es muy complicada y el éxito es casi automático si se les da a los ministros de defensa y operaciones militares las órdenes correctas.

Adem√°s, a veces se siente m√°s como si estuviera administrando al personal de una tienda departamental que gobernando un pa√≠s. Pierdes un poco de ese ¬ę¬°Yo gobierno el mundo!¬Ľ vibra tan agradable en los juegos de gran estrategia. A√ļn as√≠, la intimidad del sistema ministerial transmite de manera impresionante la idea de c√≥mo debe ser servir en una verdadera democracia parlamentaria. Y la inteligencia artificial tampoco se queda atr√°s. Orden que se mencion√≥ anteriormente, la acumulaci√≥n militar encubierta de un ministro de defensa conservador y los tanques salen volando de las l√≠neas de montaje. El jefe de operaciones militares tambi√©n hace un muy buen trabajo conduciendo una guerra, enviando unidades para reforzar las defensas en regiones donde el enemigo est√° rompiendo las l√≠neas e incluso anticipando los movimientos del enemigo con la guarnici√≥n inteligente de las ciudades.

Sin embargo, un enfoque bastante estricto en la diplomacia y el comercio niega parte del drama, ya que el ej√©rcito no asume una gran importancia en muchos juegos. Declarar la guerra a un pa√≠s neutral es un gran no-no que siempre hace que otros vecinos lancen ataques inmediatos. En el escenario del Reino Unido, por ejemplo, no hay forma de que el sur de Inglaterra conquiste tranquilamente Gales y todos sus pr√°cticos dep√≥sitos de carb√≥n sin que el norte de Inglaterra haga lo de ¬ęuna vez m√°s en la brecha¬Ľ.

Demasiado jugar con tanques y tropas también puede resultar en el gran peso del juego: una entidad vagamente definida que intenta devolver el orden al mundo, por la fuerza si es necesario, llamado Mercado Mundial (un sucesor más agresivo de las Naciones Unidas que quiere que las naciones se vuelvan a unir), estableciendo la ley, posiblemente con un intercambio nuclear. Con todo, la paciencia y la sutileza son características que deben cultivarse si su regla va a durar mucho más allá de la fecha de inicio de 2010.

Desafortunadamente, la diplomacia es extremadamente dif√≠cil. Llegar a acuerdos con otros pa√≠ses, incluso con aquellos que son amistosos o neutrales, es casi imposible en muchos casos. Los rivales tienden a rechazar los buenos acuerdos, como los que intercambian tecnolog√≠as equivalentes, a menos que reciban enormes sobornos en efectivo. Algunas negativas desaf√≠an el sentido com√ļn. Claro, es comprensible por qu√© Florida no entregar√° los planos de sus helic√≥pteros Huey a una sospechosa Georgia. Pero, ¬Ņcu√°l es el sentido de que Los √Āngeles diga no a las tecnolog√≠as de energ√≠a alternativa que ofrece el norte de California a cambio de una embajada miserable … durante una escasez de electricidad en la ciudad de los √°ngeles, nada menos? Este tipo de negaciones son demasiado frecuentes y parecen m√°s una forma de hacer el juego m√°s dif√≠cil de forma artificial que una descripci√≥n realista de c√≥mo funcionar√≠a tal diplomacia en el mundo real.

A pesar de restar importancia a los enfrentamientos militares, Supreme Ruler 2010 parece y suena como un juego de guerra de la vieja escuela. Las im√°genes no presentan nada m√°s elaborado que los s√≠mbolos de unidad toscos y el terreno accidentado en un mapa 2D, as√≠ como efectos de audio que recuerdan la era de ¬ębloop-bloop, bip-bip¬Ľ. Ni siquiera hay m√ļsica en el juego. Si no fuera por los detalles enciclop√©dicos del juego, la sensaci√≥n ser√≠a sugerente de Empire Deluxe. La √ļnica concesi√≥n a los valores de producci√≥n modernos es la interfaz de usuario, que es intuitiva aunque todav√≠a un poco complicada, debido a la enorme cantidad de informaci√≥n y n√ļmero de actividades para rastrear. Adem√°s, no se escala correctamente con la resoluci√≥n de la pantalla, por lo que necesita una lupa para leer el texto cuando se reproduce a 1280×1024 y m√°s.

La diplomacia suele ser m√°s desafiante que la acci√≥n militar, gracias a l√≠deres rivales taca√Īos (y posiblemente miopes).La diplomacia suele ser m√°s desafiante que la acci√≥n militar, gracias a l√≠deres rivales taca√Īos (y posiblemente miopes).

El multijugador no est√° tan anticuado sino subdesarrollado. Aunque se admiten todos los escenarios individuales y sus configuraciones, no puedes jugar la campa√Īa en solitario contra otras personas. Y no hay un navegador en el juego para usar cuando se busca una partida en l√≠nea; tendr√°s que recurrir a un programa de emparejamiento externo o ingresar direcciones IP directamente.

Aunque Supreme Ruler 2010 es un retroceso, no repite los errores del pasado. A diferencia de los simuladores estrat√©gicos globales de gran alcance anteriores, el alcance de BattleGoat no excede su alcance, incluso si esto tiene el costo de un dise√Īo de juego que se juega a s√≠ mismo con demasiada frecuencia.

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