la comedia francesa del año? 🪚

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Remake de una película japonesa que pasó mayormente bajo el radar del público internacional, Cut! es una comedia atrevida unida a una sincera declaración de amor por el cine de serie Z. Bien valió la pena otorgarle el galardón, quizás un poco precoz (y todavía único), de ganador de 2022 en su categoría.

Cuando Michel Hazanavicius dijo que quería hacer una nueva versión de Don’t Cut!, todos enarcaron las cejas con asombro. Hay que decir que la película japonesa estrenada en 2019 se ganó rápidamente la reputación de ser una pequeña joya en el medio, a pesar de una relativa invisibilidad para la mayoría. A partir de entonces, ver al director de las dos primeras partes de OSS 117 o The American Class ponerse manos a la obra en una adaptación francesa, más temprano que tarde, tenía todo el proyecto del puzzle cuyo interés no entendíamos, y menos creíamos. en su éxito. Excepto tal vez para hacer publicidad adicional al original.

¡Excepto Corte! logró llamar la atención, en gran parte a través de su condición de película de apertura del Festival de Cine de Cannes (fuera de competición). ¿Error de programación? amiguismo? Chantaje a un director conociendo la escuela donde se educan los hijos del presidente del Festival? ¡Sin corte! es solo una buena pelicula Una muy buena película.

© Lisa Ritaine

Para los últimos de la clase que no han seguido el tono de la película de Shin’ichirô Ueda, la de Hazanavicius sigue las mismas líneas: un rodaje de una película de zombis de bajo presupuesto con un equipo muy poco implicado, aparte del director, es repentinamente perturbado por la irrupción de muertos vivientes reales.

La originalidad de Ueda

Devolvámosle al César lo que es del César, el primer éxito de la película se debe a su trama arrebatada a su mayor. No podemos contarte demasiado sin desvelarte los aspectos más destacados de Coupez!, pero es importante destacar un dato importante: el largometraje no te dará a primera vista ninguna clave para entender su objetivo. El resultado es una primera media hora verdaderamente empequeñecedora en la que tienes la sensación de estar viendo una película (falsamente) de serie Z que combina malos efectos, mal maquillaje y las peores actuaciones, contentándose con torpes diálogos.

© Lisa Ritaine

Una introducción a priori desagradable para aquellos que no estaban preparados para infligirse tal mediocridad sobre sí mismos. Incluso será una apuesta segura que algunos no impulsarán más su curiosidad, preguntándose cómo el cineasta y el elenco pudieron haber firmado por esto antes de salir de la sala.

Gran error ya que esta primera parte es necesaria para la continuación que revelará tesoros de inteligencia e imaginación, trastornando nuestra visión de la obra. El escenario entonces toma la forma de una apuesta. Una apuesta arriesgada donde tratamos de mantener el interés del espectador por su peor cara desde el principio para sobresalir después desvelando sus secretos. La empresa está loca, la idea es genial.

© Lisa Ritaine

Porque la película es ante todo una ardiente carta de amor por el cine Z; el que supera su presupuesto, su amateurismo para salir adelante con su negocio contra viento y marea. Ese que nunca se rinde para ofrecernos lo mejor de lo peor y nos recuerda que todos comenzamos en algún lugar y que antes de dirigir Titanic, James Cameron nos ofreció Piraña 2.

La experiencia y el humor de Hazanavicius

Pero, ¿por qué un remake si la historia sigue siendo casi la misma? ¿Solo una cuestión de visibilidad? No, porque detrás de Cut! esconde Michel Hazanavicius y que el director tiene experiencia, ya sea detrás de cámara o en comedia. Su primera aportación radica en esta célebre primera parte en la que destila suficiente falsedad para mantener despierta nuestra curiosidad donde su contraparte jugaba la mediocre carta más real que la naturaleza. El enfoque francés puede parecer menos valiente, pero tiene el mérito de divertir de inmediato, estableciendo silenciosamente su atmósfera futura sin causar un cambio demasiado desestabilizador.

© Lisa Ritaine

Entonces, el director tiene el ingenio de asumir su adaptación integrándola en el escenario. ¡Cortar! asume su modelo, lo reivindica, lo muestra y ridiculiza el propio concepto de copiar y pegar. El cineasta redescubre con deleite su espíritu paródico al utilizar su remake para burlarse de esta moda en la que ya no nos adaptamos, copiamos. Una película dentro de la película donde abandonamos toda reflexión para obedecer a los que toman las decisiones. La reseña no es sutil, pero está escrita con la mayor diversión.

© Lisa Ritaine

Y como antes os hablábamos de humor, aquí de nuevo el director nos ofrece una joya del género donde las compuertas vuelan tan rápido como el gran títere se adueña de cada situación. Estamos en el absurdo, el burlesque, un gran burdel donde cada personaje logra brillar con el único fin de hacernos reír. Y en este juego, Romain Duris encuentra uno de sus mejores papeles como conductor de este fantástico engaño.

Pedro Perez

Pedro Perez

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